Hipótesis:

El Estero de Urías y la Bahía de Mazatlán proporcionan valiosos servicios ambientales, pero en las últimas décadas han sufrido una fuerte presión antropogénica por un fuerte crecimiento urbano y de las actividades industriales, camaroneras, agrícolas y turísticas (ej.: Cardoso-Mohedano et al., 2015b; Cardoso-Mohedano et al., 2016), lo cual se ha visto reflejado en un deterioro de la calidad de sus aguas (ej., por la descarga de efluentes ricos en nutrientes y metales pesados –véase el marco de referencia del proyecto general–). Se espera que la reducción de las actividades socio-económicas y los cambios de hábitos de la población causados por la pandemia COVID-19 provoquen una disminución del suministro de contaminantes (ej., metales pesados) y nutrientes (principalmente, compuestos inorgánicos del nitrógeno) al Estero de Urías y la Bahía de Mazatlán, modificando temporalmente la composición y estructura de la comunidad procarionte del agua y sedimento superficial, lo cual se verá reflejado en una disminución de grupos procariontes copiótrofos (adaptados a condiciones eutrofizadas) y un aumento de grupos oligótrofos (Lauro et al., 2009).


Objetivo:

Estudiar el cambio temporal de la comunidad procarionte del agua y sedimento superficial del Estero de Urías y la Bahía de Mazatlán causado por la pandemia COVID-19 y relacionarlo con los cambios en las variables físico-químicas y nutrimentales del estero y la bahía.