Introducción al proyecto

Los ecosistemas costeros, en la interfase entre los medios terrestres y marino, albergan cerca de la mitad de la población mundial (Hinrichsen, 1999) y están severamente afectados por la urbanización, y las actividades industriales y agrícolas. La recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) del confinamiento como único medio para reducir la velocidad de transmisión del virus ha sido adaptada con diferente intensidad en todos los países del mundo. Las medidas de contingencia muy probablemente causarán una recesión económica mundial (Fernandes, 2020) y cambiarán muchos de los paradigmas actuales del trabajo y la globalización (Sułkowski, Ł., 2020).

Las medidas de contingencia están provocando consecuencias negativas, como la reducción del reciclaje y el aumento de residuos relacionados con la protección contra el virus (Zambrano-Monserrate, 2020), pero también han tenido efectos ambientales positivos, como la mejora de la calidad del aire debido a la reducción de contaminantes atmosféricos (Wang and Su, 2020) y la reducción de la contaminación acústica (Zambrano-Monserrate, 2020). En particular, la pandemia de COVID-19 ha restringido a nivel mundial severamente la movilidad, resultando en una dramática disminución del turismo internacional (Gossling et al., 2020), que ha tenido como primera consecuencia ambiental la mejora de la calidad de las playas (Zambrano-Monserrate, 2020).

Mazatlán es una ciudad con ~500,000 habitantes permanentes. Antes de la pandemia, el flujo de turistas era de unos 400,000 mensuales, por lo que la práctica eliminación del turismo debería tener un impacto notable sobre la generación y emisión de residuos sólidos y líquidos, y por lo tanto en las condiciones ambientales en los ecosistemas acuáticos próximos a la ciudad. Esta es una ocasión única para evaluar la posible mejora de los ecosistemas costeros en Mazatlán debido a la reducción del flujo turístico y una posible reducción de las actividades industriales y comerciales.

Algunos de los académicos de la U.A. Mazatlán disponen de datos de muy diversa índole (calidad de agua, plancton, bentos, peces,…) que en algunas ocasiones abarcan décadas, y tienen la capacidad de reconstruir algunas variables ambientales a través de núcleos sedimentarios, o proponen estudiar la evolución de las condiciones ambientales desde la contingencia hasta la recuperación total de la actividad en la ciudad, especialmente del turismo. En este proyecto se abordan algunos aspectos que aportarán información sobre los cambios en los ecosistemas acuáticos en condiciones de impacto previsiblemente reducido. Se espera que los resultados ayuden a un retorno a las actividades normales más respetuoso con el medio ambiente.


Hipótesis general

La práctica eliminación de las actividades turísticas en Mazatlán, y la reducción de la actividad industrial y comercial, reducirá de formas muy diversas el impacto sobre los ecosistemas costeros, que se reflejará en aspectos bióticos y abióticos. En los casos que se disponga de línea base, los cambios serán identificables desde el inicio del proyecto, y en caso contrario se observarán los cambios conforme se retorna a condiciones normales.


Objetivo general

Cuantificar la reducción de los impactos ambientales sobre la zona costera de Mazatlán, debido a la reducción del turismo y de actividades industriales y comerciales causada por la pandemia de COVID-19, a través del monitoreo de variables bióticas y abióticas en la columna de agua y sedimentos de la Bahía de Mazatlán y el Estero de Urías.

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